dejar de mirarse el ombligo para mirarse el corazón

A veces necesito detenerme.

Me va la cabeza a más de lo que puede y estoy sobrepasada. De felicidad. Y agradecida más de infinito y sin exagerar.

Hoy hace cuatro meses que estoy aquí , y dos años desde que empezó esta aventura. Y es que solo hay que abrir las puertas para dejar entrar.
Y viajar, viajar es más que eso. Es compartir, es amor y es vida.

Es incontable todo lo que me llevo. Todos esos seres maravillosos que se me han metido directo en el corazón. Y todos los momentos y lugares que he vivido.

Y ahí están, apretaditos y acompañándome.

Y de eso quería hablar, de mirarse el corazón, de abrir puertas y ventanas, de caminar, de escuchar, de crecer. .
Y de dejar hueco a la vida.



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