una pausa

Al 2019 le pedí vivir en una casa. No tenía ni idea de que iba a ser de mí durante el año y no me imaginaba volver a México y menos que acabaría quedándome unos meses de más (maravilla).

Al volver, ya no viviría en el que fue mi piso durante dos años y que convertí casi por completo en estudio, jeje.

Y aquí estoy, y no en una casa si no en “la casa”. Donde pasé todos los veranos y muchos domingos. Y me siento tan cómoda y en paz, tan “en casa”, tan hogar…

Aquí me encuentra el silencio que necesito, ese silencio de pájaros cantando, aullidos a la luna y gatos pidiéndome de comer.

Y aquí me encuentro tranquila.



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